En junio de 1984 el Ayuntamiento interpuso denuncias a nudistas. Hubo notable debate y, finalmente, el alcalde Guillem Mas decidió no acotar ninguna zona. Desde entonces, bañistas con o sin prenda conviven en masa cuando aprieta el calor en un largo tramo de costa ´campanera´. La mayoría respeta que se practique el nudismo, si bien hay quienes desearían "separaciones claras".
"Por transitar completamente desnudos, sin documentación ni pasaporte por la playa y por afectar al decoro público". Estos son los motivos reflejados en las ocho denuncias que en junio de 1984 interpuso la Policía Local de Campos a nudistas. En ese año hubo mucho debate social acerca de si se debía permitir o no a la gente frecuentar la costa sin ningún tipo de vestimenta. Finalmente, siguieron los controles pero las denuncias no se hicieron efectivas y el Ayuntamiento no las cobró, según explica, 25 años después, el ex alcalde Guillem Mas, quien confirma que toda aquella ´movida´ concluyó con la decisión municipal de dar luz verde al nudismo en es Trenc, emblemático arenal que ganó extraordinaria fama, siendo todavía hoy uno de los paraísos de la isla, postal promocional de Balears.
El permiso oficial al nudismo por parte de la institución local coincidió, a comienzos de los ochenta, con la controvertida ley proteccionista de es Trenc tramitada en el Parlament. En este sentido, un considerable número de ciudadanos se movilizaron a favor y otros en contra. El temor a que en el futuro Campos no dispusiera de una alternativa a la agricultura, así como la posible discriminación respecto al resto de municipios por el no desarrollo urbanístico-hotelero, eran muy a menudo objeto de discusión a pie de calle, y el eco mediático, constante. El Col·lectiu Campos se pronunció sobre ambos temas con llamativo dinamismo.
Finalmente, Campos mantiene preservado es Trenc-Salobrar, y la masificación de bañistas (con o sin prendas) es una estampa tipiquísima cada temporada alta. La convivencia entre personas con bañador y nudistas se ha ido asumiendo sin incidentes y, en este sentido, no existen demandas ni para que se proceda a acotamientos exclusivos para nudistas ni tampoco para prohibir el desnudo integral.
Si en junio de 1984 se divulgó que las ocho denuncias tramitadas por la alcaldía (el Ayuntamiento pudo excederse en sus funciones al no haber una orden dictada por el juez sobre si existía o no delito de escándalo público) eran firmes y fijaban una cuantía de 25.000 pesetas a cada afectado, un cuarto de siglo después y con el euro como moneda, el ayuntamiento dirigido por Guillem Ginard ni debate el tema del nudismo ni recibe presiones a favor ni en contra. Hoteleros de la Colònia no expresan su malestar por denuncias por nudismo a extranjeros (en junio de 1984 entre los ocho dununciados había turistas) y Policías locales no tiene consignas de invitar a los nudistas a vestirse y el emblemático arenal de la comarca del Migjorn consolida su peculiar idiosincrasia.
El testimonio de los visitantes
Diario de Mallorca ha realizado esta semana una encuesta en plena playa de es Trenc, constatando que si bien la inmensa mayoría de ciudadanos respeta la "libertad" de cualquiera para vestir o no "mientras no se incomode a nadie", también hay personas que consideran que debería haber un área bien delimitada para nudistas a fin de "no mezclar", señalando que en el litoral campaner se practica el nudismo en un tramo de costa realmente extenso y podrían ser más adecuadas "unas separaciones claras".
Maria Magdalena y Francisca Barceló, de Santanyí y Cala d´Or, opinaron con los pies bañados en las cristalinas aguas de es Trenc: "Nos parece muy bien que haya nudismo, mientras cada persona respete a los demás es libre y no hay ningún tipo de problema". Aunque una de ellas sería partidaria de que en las calles de pueblos y ciudades también se permitiese ir desnudos, la otra no se atreve a apoyarla.
Rudy y Loni Kreuder, alemanes, señalaron: "Si se puede separar, mejor. Hay familias con niños a las que no les gusta mucho el nudismo. En cualquier caso estamos a favor de la libertad, no tenemos nada en contra de los nudistas".
Javier Eraña, de Gijón, lo tiene claro con su hijo Mateo en los brazos: "Me parece muy bien, aun teniendo un crío. Ningún problema. Cada uno es libre de ir como quiera. Nada que objetar al respecto".
Fausto Prieto, de Navarra, relajado sentado en la orilla y al lado de su hija Amaia, expresó también su versión: "Considero que hacer nudismo es agradable, otra sensación, más natural, y mientras no se incomode a nadie no pasa nada". Prieto piensa que tomar el sol desprovisto de ropa en la playa "es lo propio, lo idóneo".
Renata Schach, residente en Alemania y Mallorca, sostuvo: "Cada uno que haga lo que quiera. Quizás sería adecuada una separación porque no hay mucha gente guapa; la mayoría es fea y no gusta siempre. Pero ¡libertad!". En esta línea, Schach recuerda que a finales de los años treinta ella y su familia hacían nudismo en la isla alemana de Sylt. "En esa época se decía que tomar el sol desnudos era muy bueno para la salud, en contraste con lo que se advierte ahora de que una exposición desmesurada puede ser muy perjudicial". Finalmente, resaltó el "extraordinario" paisaje del lugar y confesó que algunas veces aún hace nudismo, si bien en zonas discretas: "Prefiero preservar la intimidad y no incomodar a nadie en absoluto".
Ulises Alderete se posicionó con rotundidad: "El nudismo me parece bien mientras todos lo hagan. Mejor si no estuviese mezclado, por ejemplo como está establecido en determinadas playas de Eivissa. Cada uno lo que quiera pero en su sitio".
En definitiva, a comienzos del siglo XXI, es Trenc todavía atesora riqueza de flora y fauna y singularidad social.
Font de la notícia: Diario de Mallorca
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